El aeropuerto de Palma es la puerta de entrada a la isla, pero su estado actual invita a pensar que estamos en un vertedero con pistas de aterrizaje. Las jardineras, lejos de ser un adorno vegetal, se han convertido en ceniceros improvisados donde cada viajero deposita su falta de civismo. La imagen que proyectamos es la de un destino que no se respeta a sí mismo, mientras soñamos con ser un referente de calidad.
Sensores de humo: tecnología para medir la suciedad ambiental 🚬
Existen sistemas de monitorización ambiental que podrían aplicarse a la gestión de residuos en aeropuertos. Sensores IoT en las jardineras detectarían el volumen de colillas acumulado, enviando alertas al personal de limpieza cuando se supere un umbral. Combinado con papeleras inteligentes que compactan residuos y avisan de su llenado, se optimizarían los recursos. Pero claro, instalar esto requiere inversión y ganas de cambiar la imagen actual de vertedero.
Jardineras con catering: el nuevo servicio premium del aeropuerto 🍽️
Nadie sabe si las colillas son un plato típico de la gastronomía balear, pero las jardineras de Son Sant Joan las sirven a todas horas. El menú incluye papeles, latas y alguna que otra mascarilla olvidada. Los turistas, encantados con la decoración de bohemia descuidada, se preguntan si la arena de las playas también tendrá ese toque crujiente de colillas. Sin duda, un servicio que no aparece en ninguna guía turística.