El comercio marítimo global enfrenta una amenaza creciente: drones suicidas que atacan barcos y puertos. Para contrarrestarlo, llega IRIS OTM at Sea, un radar con inteligencia artificial que detecta estas amenazas a 100 km/h. Pesa solo 29 kilos y se despliega en 15 minutos, blindando rutas comerciales y evitando que los ataques paralicen el suministro de productos y disparen los precios.
Cómo funciona este centinela de 29 kilos 🛰️
El sistema combina radar de última generación con algoritmos de IA entrenados para distinguir drones hostiles de aves o basura flotante. Opera en condiciones adversas y rastrea múltiples objetivos simultáneamente. Su diseño modular permite instalarlo en barcos, plataformas o puertos sin necesidad de obras. Al procesar datos en tiempo real, alerta a la tripulación antes de que un dron se convierta en un problema. La clave está en la velocidad de reacción: identifica y clasifica amenazas en segundos, dando margen para contraatacar o evadir.
Adiós a los drones kamikaze: ahora los barcos tienen un ojo biónico 👁️
Por fin, los capitanes podrán dormir tranquilos sin soñar con un dron suicida lanzado desde un contenedor sospechoso. Claro, siempre que el radar no confunda una gaviota borracha con un misil. Pero oye, si el sistema pesa menos que un maletín de herramientas y se monta en un cuarto de hora, bienvenido sea. Ahora solo falta que los piratas no se compren uno para esquivarlo.