Desde el 8 de junio, Instagram permite reorganizar las publicaciones del perfil arrastrándolas, sin límite de antigüedad excepto las fijadas. A simple vista, parece una función útil para ordenar el caos cronológico. Pero detrás de esta novedad se esconde un sesgo: la plataforma busca que los usuarios pasen más tiempo dentro de la app, revisando su historial y exponiéndose a más anuncios intercalados.
El algoritmo es el que manda, aunque tú arrastres fotos 🎭
La opción de reordenar manualmente las publicaciones choca con la realidad técnica de la plataforma. Instagram puede desactivar este orden personalizado en cualquier momento, volviendo a priorizar el contenido patrocinado sobre las fotos de tus amigos. El usuario cree tener el control, pero el algoritmo sigue decidiendo qué se ve primero. Además, al fomentar que revises publicaciones de hace años, la app te expone a más anuncios en el feed, aumentando las métricas de engagement que Meta vende a los anunciantes. La libertad es una ilusión programada.
Arrastrando recuerdos para que veas más publicidad 🔄
Ahora puedes pasar horas moviendo fotos de 2018 al principio de tu perfil, como si fueras un curador de museo digital con sueldo en likes. Mientras tanto, Instagram te muestra anuncios de champú entre tus selfies borrosos. Lo mejor es que, después de tanto esfuerzo, la app puede decidir que tu orden manual no le gusta y volver a ponerlo todo patas arriba. Pero no te preocupes: el tiempo que perdiste reorganizando tu pasado ya cuenta como engagement para Meta.