El pasado martes, un incendio de grandes proporciones sacudió una planta de gasificación de carbón en el norte de España. El origen del siniestro fue un escape catastrófico de gas sintético, provocado por el fallo de una junta de grafito expandido en un reactor de alta presión. El suceso activó todos los protocolos de emergencia y abrió un debate sobre la fiabilidad de estos sellos en entornos extremos.
Modelado 3D y simulación: el pipeline forense con FARO Scene y FLACS 🔥
Para reconstruir la secuencia del accidente, los ingenieros emplearon dos herramientas clave. FARO Scene digitalizó la escena post-incendio mediante escaneo láser, generando una nube de puntos precisa del reactor y las tuberías colapsadas. Esta geometría se importó a FLACS, software de dinámica de fluidos computacional, que simuló la dispersión del gas y la deflagración. Los resultados confirmaron que la fuga inicial, de apenas 2 mm de separación en la junta, liberó una nube inflamable que alcanzó una fuente de ignición a 12 metros.
Grafito expandido: el sello que prometía y falló como un mal chiste 😅
Las juntas de grafito expandido se venden como la solución definitiva para altas temperaturas y presiones. Pero resulta que, cuando el oxígeno se cuela en la junta, el grafito se oxida y se convierte en ceniza a los 450 grados. Es decir, el sello que debía contener el gas se deshizo como un azucarillo en un café. Menos mal que el sistema de detección funcionó, porque si no, el chiste lo contarían desde el otro barrio.