Un incendio forestal en campos de rastrojo cerca de Albi, Lérida, obligó a interrumpir el servicio de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. Diez trayectos sufrieron demoras de hasta hora y media. Doce dotaciones de bomberos lograron estabilizar el fuego al mediodía, restableciendo el servicio tras su autorización.
Cómo la infraestructura ferroviaria se expone a riesgos externos 🔥
La línea de alta velocidad carece de sistemas de protección frente a incendios agrícolas cercanos. Los sensores de vía detectan anomalías térmicas, pero no activan protocolos automáticos de parada. La decisión de cortar el tráfico depende de los bomberos, que evalúan la distancia del fuego a la catenaria y el tendido eléctrico. Sin barreras cortafuegos ni monitoreo remoto en tiempo real, la operación queda sujeta a factores externos impredecibles.
El rastrojo se venga del AVE 🚂
Un campo de rastrojo en llamas logró lo que pocos consiguen: parar el AVE. Mientras los pasajeros veían cómo su viaje exprés se convertía en una excursión de hora y media, los bomberos apagaban el fuego con la misma calma con la que uno apaga una barbacoa mal planificada. Al final, el servicio volvió. Pero el rastrojo ya había ganado su batalla.