La empresa californiana Impulse Space, especializada en remolcar satélites en órbita, ha cerrado una ronda de financiación de 500 millones de dólares. Con una valoración de 4.260 millones, la compañía demuestra que el negocio espacial ya no depende solo de cohetes, sino de servicios de transporte y mantenimiento en el espacio. Inversores como Founders Fund y Airbus Ventures respaldan una infraestructura que promete abaratar y agilizar las comunicaciones desde el cielo.
Motores de plasma y maniobras orbitales precisas 🚀
Impulse Space desarrolla naves de transferencia que elevan o reposicionan satélites usando propulsores de efecto Hall y sistemas de combustión química. Su vehículo Vigorido está diseñado para mover cargas de hasta 3.000 kg desde órbitas bajas hasta geoestacionarias. La empresa también trabaja en naves nodriza capaces de desplegar constelaciones enteras. Este enfoque permite que los satélites lleguen a su destino sin depender de su propio combustible, alargando su vida útil y reduciendo costos operativos.
El Uber espacial que nadie pidió, pero todos necesitan 🛸
Impulse Space es básicamente el servicio de grúas del espacio. Si un satélite se queda tirado o quiere mudarse a una órbita con mejores vistas, ellos lo llevan. Por 500 millones de inversión, ahora tienen la flota para mover cacharros de miles de kilos entre galaxias. Lo gracioso es que mientras tú peleas por encontrar un hueco para aparcar tu coche, estos tipos ya están resolviendo el mismo problema a 36.000 kilómetros de altura. Y sin radares.