Una nueva técnica quirúrgica utiliza prótesis personalizadas creadas con impresión 3D para corregir el pectus excavatum, conocido como pecho hundido. Promete ser menos invasiva y ofrecer una recuperación más rápida que los métodos tradicionales, aunque su precio en clínicas privadas puede alcanzar varios miles de euros, dejando fuera a la sanidad pública.
Prótesis de titanio o PEEK: precisión técnica con riesgos a futuro 🏥
La cirugía sustituye la remodelación ósea por la implantación de piezas de titanio o PEEK diseñadas a medida mediante escáner 3D. Al no requerir grandes incisiones ni cortes en el esternón, la estancia hospitalaria se reduce. Sin embargo, estos implantes pueden sufrir rechazo o desplazarse con el tiempo, lo que obliga a revisiones periódicas costosas. Los estudios que avalan el método están financiados por fabricantes de impresoras y prótesis, y su efectividad estética a largo plazo aún no se ha evaluado.
La prótesis personalizada: su seguro lo llama cirugía estética 💸
El paciente lee nueva técnica y ya se ve operado, listo para estrenar torso en la piscina. Lo que no le cuentan es que su seguro privado probablemente lo clasificará como cirugía estética y no pagará ni un euro. Así que, entre el implante de titanio y la cuenta del banco, el pecho hundido puede convertirse en el menor de los problemas. Al menos, siempre queda el método tradicional de hacerse el fuerte y respirar hondo.