La sanidad catalana da un paso adelante al sustituir el tradicional yeso por férulas fabricadas con impresión 3D. Este nuevo método crea inmovilizadores personalizados, más ligeros y transpirables, que prometen acabar con las incomodidades clásicas. Para los pacientes, esto significa menos peso, cero picazón y una recuperación menos tediosa, reduciendo visitas de control y costes asociados al tratamiento.
Escaneo digital y diseño a medida para cada fractura 🖨️
El proceso comienza con un escaneo 3D del miembro afectado, eliminando los moldes de escayola. Un software traduce esos datos en un diseño de férula con estructura alveolar, que proporciona rigidez sin lastrar. La impresora utiliza filamentos como el PLA o nylon, materiales biocompatibles y reciclables. El resultado es una pieza ventilada, hipoalergénica y que se coloca en minutos. Además, al ser removible para la higiene, facilita el seguimiento médico sin necesidad de cortar ni rehacer el vendaje.
El yeso se jubila (y la caña de la pierna no lo echará de menos) 😂
Adiós a ese cilindro de cemento que pesaba como una losa y olía a sótano húmedo. Con la férula 3D, los pacientes podrán rascarse la pierna sin recurrir a una percha doblada. Eso sí, el nuevo invento tiene un peligro: si antes presumías de firma autógrafa en el yeso, ahora tendrás que pedirle al médico que te escanee un garabato. La modernidad tiene estos precios.