La empresa australiana AML3D ha instalado dos grandes impresoras 3D de metal en un astillero de Estados Unidos que construye barcos militares, con un pedido adicional de cuatro unidades más. Esta tecnología permitirá fabricar piezas de forma más rápida y económica, reduciendo demoras que antes se extendían hasta dos años. Para la ciudadanía, esto se traduce en una construcción naval con menos retrasos y costos, lo que podría fortalecer la seguridad nacional y generar empleo en la industria.
Cómo la fabricación aditiva reduce plazos en defensa 🚢
Las impresoras AML3D, basadas en la tecnología de deposición de metal por arco (WAAM), trabajan con aleaciones de alta resistencia como acero naval y aluminio. Al imprimir componentes directamente en el astillero, se eliminan las largas cadenas de suministro y los tiempos de forja externa. Esto permite reemplazar piezas críticas en días en lugar de meses, optimizando el mantenimiento de buques de guerra. El pedido adicional de cuatro equipos sugiere que la Marina busca estandarizar este proceso para acelerar la producción de nuevas embarcaciones.
Adiós a la espera de dos años por una pieza 😅
Antes, si un barco necesitaba un repuesto, los técnicos debían armarse de paciencia, rezar a los dioses de la burocracia y esperar casi una vida útil de un smartphone. Ahora, con la impresión 3D, los militares podrán tener su pieza en el tiempo que tardan en ver dos episodios de su serie favorita. Eso sí, esperemos que las impresoras no fallen justo cuando el capitán grite: ¡Imprime, maldita sea!