La institución eclesiástica demuestra una vez más su capacidad para adaptar normas cuando le conviene, relajando el ayuno por cuestiones de comodidad y salud pública. Sin embargo, mantiene una rigidez absoluta en temas como el celibato obligatorio o la exclusión de mujeres del sacerdocio, perpetuando estructuras que generan desigualdad y discriminación interna.
Tecnología para modernizar dogmas, no solo rituales 🖥️
Mientras la Iglesia usa plataformas digitales para transmitir misas y gestionar donaciones, el código fuente de su jerarquía sigue sin actualizarse. Una revisión del sistema operativo doctrinal permitiría parchear vulnerabilidades como la falta de clérigas o el desgaste del celibato. Sin embargo, el equipo de desarrollo vaticano parece preferir parches estéticos a cambios de raíz en la arquitectura del poder.
El ayuno flexible y el sacerdocio blindado ⚖️
Resulta curioso que la Iglesia pueda dispensar el ayuno por un día festivo o por problemas de salud, pero no logre encontrar una solución técnica para que una mujer consagre una hostia. Parece que el Espíritu Santo tiene más problemas con el hardware del género que con el software de la dieta. Quizás el próximo milagro sea actualizar el manual de instrucciones, aunque algunos esperan sentados.