Bob Iger, exdirector de Disney, ha destapado en una entrevista los movimientos fallidos de la compañía: intentaron comprar Twitter, fusionarse con Apple y adquirir los derechos de James Bond. Ninguna de las tres operaciones prosperó. El temor a distracciones internas frenó la compra de Twitter, Apple no mostró interés en la fusión, y Amazon se quedó con el agente 007. Estos fracasos reconfiguraron la estrategia del gigante del entretenimiento.
El coste técnico de no integrar plataformas y licencias clave 🛠️
Desde una perspectiva de desarrollo, la ausencia de Twitter en Disney implicó perder una red social para promocionar contenido y analizar tendencias en tiempo real. La fallida fusión con Apple habría supuesto una integración vertical sin precedentes entre hardware, software y parques temáticos, algo que hoy solo rivales como Amazon o Google pueden plantear. Perder Bond frente a Amazon significó ceder una franquicia con décadas de datos de audiencia global. Cada fracaso obligó a Disney a redirigir sus recursos tecnológicos hacia adquisiciones más pequeñas, como Fox, con resultados mixtos en su plataforma de streaming.
El día que Mickey Mouse quiso ser James Bond y acabó en Prime Video 🎬
Imagina un universo donde Mickey Mouse compartía oficina con 007 y Apple pagaba las palomitas de los cines Disney. Bob Iger soñó con ese monopolio, pero la realidad le devolvió a la casilla de salida: ni Twitter para quejarse, ni iPhone para ver sus películas, ni licencia para matar. Ahora Bond bebe martinis en Amazon, y Disney se conforma con vender camisetas de Marvel. Al menos, Iger puede consolarse sabiendo que no tendrá que explicar por qué un ratón dirige el servicio de inteligencia británico.