Tommy Monaghan, un asesino a sueldo con visión de rayos X y poderes telepáticos, llegó a DC Cómics de la mano de Garth Ennis y John McCrea. Durante 60 números y varios especiales, este antihéroe de Gotham se movió entre el hampa y los superhéroes sin capa. Pero DC lo enterró en el olvido. Hoy, pocos recuerdan al personaje que se enfrentó a Batman y al Joker sin inmutarse.
La mecánica narrativa de un personaje con fecha de caducidad 🎯
Ennis construyó a Hitman como un experimento de baja fidelidad: sin grandes poderes, sin trajes ajustados y con un arsenal de armas de fuego convencionales. Su enfoque técnico se basó en diálogos rápidos y violencia contenida, alejándose del canon superheroico tradicional. McCrea aportó un dibujo sucio y expresivo que encajaba con el tono callejero de la serie. El resultado fue un cómic de acción con ritmo de serie B, diseñado para un público adulto que buscaba algo más terrenal dentro del universo DC.
El superhéroe que prefería una cerveza fría a salvar el mundo 🍺
Mientras Superman se preocupaba por la amenaza cósmica, Tommy Monaghan se tomaba una pinta en el bar Noonan’s y se quejaba de sus vecinos. Su mayor dilema existencial no era salvar Metrópolis, sino decidir si cobrar por un trabajo o escaquearse. DC lo borró del mapa con la naturalidad de quien tira un recibo. Pero oye, al menos Tommy no tiene que lidiar con crossovers multiversales ni resurrecciones forzadas. Eso sí que es un superpoder.