La empresa portuguesa Havelar ha completado un centro de reciclaje de 500 metros cuadrados en solo nueve días. Con cuatro trabajadores y sin exceder el presupuesto, algo poco habitual en obras públicas en Portugal. Las paredes curvas, que normalmente encarecen los proyectos, se realizaron sin coste adicional, demostrando que la impresión 3D puede agilizar la construcción pública.
La precisión técnica de las paredes curvas sin sobrecostes 🏗️
La clave del proyecto fue el uso de una impresora 3D de gran formato que depositó capas de hormigón siguiendo un diseño digital. Las curvas, difíciles de ejecutar con encofrados tradicionales, se generaron sin necesidad de moldes adicionales. Esto eliminó tiempos de montaje y desmontaje, y redujo el desperdicio de material. La estructura se levantó de forma continua, optimizando el trabajo del equipo reducido y manteniendo el control de gastos.
El milagro portugués: una obra pública que termina a tiempo 🦄
Mientras en Portugal es más fácil ver una obra pública eterna que un unicornio, la Havelar ha logrado lo impensable: terminar antes de que caduque el presupuesto. Los vecinos, acostumbrados a esquivar vallas de obras durante años, se encontraron de repente con un centro de reciclaje listo. Quizás pronto vean impresoras 3D reparando baches, aunque eso sí que sería un verdadero milagro.