La empresa Graphyte ha desarrollado un método para atrapar carbono de forma duradera. Su proceso, llamado Carbon Casting, toma residuos de la agricultura, los seca y los comprime en bloques sólidos. Estos bloques se entierran en fosas selladas, impidiendo que el CO₂ vuelva a la atmósfera durante siglos. Es una solución simple que busca competir con otras tecnologías de captura.
Cómo funciona el proceso de Carbon Casting 🌱
El proceso empieza con biomasa como tallos de maíz o restos de madera. Se seca a baja temperatura para eliminar humedad y evitar descomposición. Luego, una prensa hidráulica la comprime en bloques densos, similares a ladrillos. Cada bloque se envuelve en una capa protectora y se entierra en zanjas profundas. El objetivo es aislar el carbono de oxígeno y microorganismos. Graphyte afirma que sus bloques pueden almacenar carbono por más de 100 años sin degradarse.
El negocio de enterrar basura con buena prensa 🧱
Así que la solución es compactar hojas y tallos, meterlos en un hoyo y esperar que nadie los desentierre por error. Suena a la tarea que hacías con las hojas del jardín, pero con más maquinaria y menos quejas de los vecinos. Lo bueno es que no necesita reacciones químicas complejas. Lo malo: si alguien construye un parking encima del vertedero, el carbono podría salir de fiesta. Mientras tanto, el planeta respira algo más aliviado.