Unos 20.000 manifestantes, entre ellos 600 activistas violentos, tomaron las calles de Ginebra para protestar contra la cumbre del G7 en Francia. Mientras líderes como Trump discuten sobre Irán y la economía global, la policía respondió con gases lacrimógenos. Para el ciudadano de a pie, el resultado es directo: posibles alzas en la energía por el conflicto en Oriente Medio.
La tecnología energética ante la inestabilidad geopolítica ⚡
Las decisiones del G7 impactan directamente en el desarrollo de infraestructuras energéticas. La guerra en Irán amenaza el suministro de crudo, lo que acelera la transición hacia fuentes renovables como la solar y la eólica. Sin embargo, la falta de acuerdos globales retrasa la implementación de redes inteligentes y sistemas de almacenamiento. La dependencia de combustibles fósiles sigue siendo un lastre para la innovación tecnológica.
Manifestantes y políticos: dos formas de echar humo 💨
Mientras los líderes del G7 debaten con traje y corbata, los manifestantes lanzan piedras y la policía responde con gases. Al final, el humo es el mismo: el que sale de los coches oficiales y el de los lacrimógenos. La diferencia es que unos tienen aire acondicionado en sus limusinas y los otros, tos y ojos llorosos. La cumbre, eso sí, dejó claro que el caos callejero es más honesto que el que se cocina en las mesas de negociación.