En 1911, unos mineros descubrieron en una cueva de Nevada restos humanos que desafiaban la lógica: esqueletos de casi 2,5 metros de altura, con cráneos alargados y cabello pelirrojo. El hallazgo, conocido como los Gigantes de Lovelock, no solo impactó a la arqueología, sino que confirmaba las leyendas de los indios Paiute sobre una raza enemiga gigante llamada los Si-Te-Cah.
Análisis forense y datación de los restos gigantes 🦴
Los estudios realizados en la Universidad de Nevada aplicaron técnicas de datación por carbono-14 y análisis osteométricos a los restos. Los resultados indicaron una antigüedad de entre 1.500 y 3.000 años, con una estatura media de 2,3 a 2,5 metros. El cabello pelirrojo se atribuyó a una alta concentración de hierro en el suelo, no a pigmentación natural. La morfología craneal mostraba una deformación intencional, práctica común en algunas culturas precolombinas.
Spoiler: no eran pelirrojos de Marte 🤡
Lamento chafar la fiesta, pero los análisis revelaron que el tono rojizo del pelo se debía a la oxidación por sales minerales. Vamos, que si te tiñes el pelo con óxido de hierro durante milenios, también parecerías un gigante de Juego de Tronos. Aunque los Paiute juraban que estos tipos medían tres metros y se comían a sus hijos crudos, la ciencia prefiere quedarse con la versión de que eran humanos altos, no un equipo de la NBA prehistórica.