Carlos Ghosn, el exdirector de Nissan que huyó de Japón en 2019 escondido en un maletín de audio, ha vuelto a ser noticia. Según sus propias declaraciones, los inversores están tan molestos con los malos resultados actuales de la compañía que piden su regreso. Ghosn lideró la empresa durante casi 20 años, y su figura genera debate sobre la gestión actual de Nissan. Para el ciudadano de a pie, esta crisis podría traducirse en recortes de empleo o subidas de precios en los concesionarios.
La ingeniería detrás de la crisis: fallos en la estrategia eléctrica ⚡
Mientras los directivos de Nissan intentan enderezar el rumbo, la realidad técnica es tozuda. La compañía fue pionera con el Leaf, un vehículo eléctrico que hoy se siente obsoleto frente a la competencia china y europea. La plataforma CMF-EV, aunque moderna, no ha logrado la tracción esperada. Además, la integración de software en modelos como el Ariya ha sufrido retrasos y bugs que han enfriado las ventas. Sin una hoja de ruta clara en electrificación y con una cadena de suministro aún dependiente de combustión, Nissan corre el riesgo de quedarse atrás en un mercado que avanza rápido.
El maletín de la salvación: opciones logísticas para el retorno 🧳
Si los inversores logran que Ghosn vuelva, el problema logístico será mayúsculo. Japón aún tiene una orden de búsqueda contra él, así que su aterrizaje en Tokio no sería precisamente en primera clase. Tal vez podría repetir la jugada del maletín, pero ahora con un asiento reclinable y wifi. Otra opción sería teletrabajar desde Líbano, aunque las videollamadas con la junta directiva desde una terraza con vistas al Mediterráneo no transmitirían precisamente urgencia. Al menos, los precios de los coches subirían para pagar el viaje.