El veterano director británico John Eliot Gardiner, a sus 83 años, puso fin a su gira española en Zaragoza al frente de su nueva Constellation Orchestra. El programa, con obras de Arriaga y Mozart, destacó por su refinamiento interpretativo, aunque la versión de Haydn careció de la energía teatral que suele exigir el compositor. Para el público local, la velada confirmó que la música clásica sigue siendo un ocio cultural accesible y de alto nivel.
La Constellation Orchestra: un nuevo modelo de conjunto camerístico 🎻
La agrupación creada por Gardiner apuesta por formaciones reducidas y una sonoridad transparente, alejada de las grandes masas orquestales. En esta gira, los músicos mostraron un control dinámico notable, con un fraseo limpio en las cuerdas y una articulación precisa en los vientos. Sin embargo, la interpretación de la Sinfonía nº 44 de Haydn evidenció cierta contención rítmica, sacrificando el carácter dramático en favor de una elegancia medida que algunos críticos consideraron excesivamente cautelosa.
Haydn sin drama: cuando la mesura se vuelve modorra 😴
Ver a Gardiner dirigir a Haydn como si estuviera en un velatorio elegante tiene su aquel. Porque, oye, nadie dice que la música clásica deba ser una montaña rusa, pero si el compositor pidió Sturm und Drang y tú le ofreces un masaje relajante, algo falla. Aunque eso sí, para echar una siesta cultural de calidad, la Constellation Orchestra es imbatible. Al menos, nadie salió del auditorio con taquicardia.