El presidente de la patronal, Antonio Garamendi, ha lanzado una propuesta que ha encendido el debate laboral: las empresas dejarían de pagar a los trabajadores de baja si el Gobierno no actúa contra el absentismo. La medida, que afectaría a los primeros días de enfermedad o accidente, busca presionar al Ejecutivo para reducir el fraude y los costes empresariales. Para la ciudadanía, esto implica una posible pérdida de ingresos durante periodos de incapacidad temporal.
El coste tecnológico de medir el absentismo en tiempo real 💻
La gestión del absentismo se apoya en sistemas de registro horario y software de RRHH que analizan patrones de bajas. Herramientas como SAP SuccessFactors o PeopleSoft permiten a las empresas monitorizar incidencias y calcular el impacto económico. Sin embargo, la propuesta de Garamendi ignora que la automatización no distingue entre fraude y enfermedad real. Un trabajador con gripe no es un dato, es una persona con fiebre, y ningún algoritmo puede diagnosticar su necesidad de reposo.
La baja por amor propio (y por recorte salarial) 😅
Si la propuesta sale adelante, los empleados tendrán que pensarse dos veces si les duele la cabeza o es que el lunes les cae mal. Para ahorrar costes, las empresas podrían instalar camas en la oficina, así el trabajador enfermo sigue produciendo mientras tose. O mejor aún: que los empleados vayan con pijama, porque si no cobran, al menos que estén cómodos mientras trabajan con fiebre. Una solución creativa para la crisis del absentismo: enfermarse de gratis.