Un accidente en una máquina de fundición inyectada puso en alerta a varios talleres. La causa fue la presencia de humedad residual en un molde impreso en 3D. Al entrar en contacto con el aluminio fundido a más de 700 grados, el agua se vaporizó de forma instantánea, generando una explosión que proyectó metal líquido. El incidente ocurrió durante una prueba con componentes fabricados mediante FDM.
Pipeline de diseño y escaneo para prevenir fallos 🛠️
Para analizar el molde siniestrado, se utilizó Autodesk ReCap, que permitió digitalizar los restos y medir deformaciones. SolidWorks sirvió para reconstruir el modelo original y simular las zonas de acumulación de humedad. El flujo de trabajo combinó escaneo 3D y modelado paramétrico para identificar el punto exacto donde el agua quedó atrapada. El error principal fue no incluir canales de ventilación en el diseño.
Agua en el molde: el truco que nadie pidió 💥
Alguien pensó que un molde impreso en 3D podía usarse directamente sin secar. El resultado fue una fuente de metal fundido más espectacular que cualquier fuente de jardín. El operario salió corriendo, el molde voló por los aires y la pieza final quedó como un abstracto moderno. La lección es simple: si el molde está húmedo, no lo uses para fundir. Es sentido común, pero a veces el sentido común se queda en casa.