Frenkie de Jong no es un futbolista al uso. Su estilo de juego, basado en la conducción hacia adelante y la búsqueda de espacios, lo convierte en una rareza táctica. Analizamos en 3D las características que le permiten recibir bajo presión, girar y filtrar pases que rompen líneas, un perfil cada vez más escaso en el fútbol moderno.
Mapeo 3D de la conducción y el pase en ruptura 🧠
En el modelo tridimensional, la clave está en su primer control orientado. De Jong recibe de espaldas, pero su escaneo constante del entorno le permite saber dónde está el rival antes de que llegue el balón. Su conducción no es explosiva, sino rítmica: utiliza el cuerpo para proteger y el pie corto para cambiar de dirección. El dato relevante es su capacidad para filtrar pases interiores sin necesidad de levantar la cabeza, como si tuviera un radar en la nuca.
El día que se le olvidó apagar el piloto automático 😅
Lo malo de tener un GPS tan fino es que a veces se vuelve loco. De Jong puede driblar a tres rivales en medio campo para luego regalar el balón en la frontal de su área. Es como un chef que prepara un plato de alta cocina y lo sirve en un plato de plástico. Su toma de decisiones en zonas de riesgo sigue siendo su talón de Aquiles, pero viéndole jugar, uno casi perdona el desastre por el espectáculo previo.