Un violonchelo atribuido al siglo XVIII resultó ser una falsificación moderna. La estafa se descubrió al analizar el volumen interno del instrumento y las marcas dendrocronológicas de la madera. Los investigadores emplearon un pipeline 3D con Artec Studio para capturar la geometría y MeshLab para comparar las variaciones internas con patrones históricos, revelando anomalías que delataban su origen contemporáneo.
Pipeline 3D con Artec Studio y MeshLab para la detección 🎻
El proceso comenzó con Artec Studio para escanear el interior y exterior del violonchelo, generando una malla de alta resolución. Luego, en MeshLab se aplicaron filtros de suavizado y alineación para medir el volumen de la caja de resonancia. La comparación con bases de datos dendrocronológicas mostró que los anillos de crecimiento de la madera no coincidían con el periodo barroco. Además, el espesor de las paredes internas era uniforme, algo inusual en la lutería artesanal del siglo XVIII.
La madera que creció más rápido que su leyenda 🌲
Al parecer, el falsificador pensó que nadie notaría que su violonchelo tenía más volumen interno que un maletero de utilitario. La dendrocronología reveló que la madera creció en los años 80, justo cuando los sintetizadores mataban a la música clásica. Menos mal que el estafador no usó plástico reciclado, porque entonces hasta el escáner 3D se habría echado a reír.