La seguridad de los trabajos eléctricos ha sido puesta en duda tras descubrirse un fraude sistemático en la certificación de chalecos dieléctricos. Fabricantes han reducido las capas de aramida para abaratar costes, comprometiendo la protección contra arcos eléctricos. El caso ha salido a la luz gracias a análisis con tomografía industrial avanzada.
VGSTUDIO MAX y Geomagic Control X: el dúo que destapó el engaño 🔍
El escaneo volumétrico con VGSTUDIO MAX permitió reconstruir en 3D la estructura interna de los chalecos, revelando capas de aramida más finas de lo especificado. Geomagic Control X realizó la comparación dimensional contra el diseño original, mostrando desviaciones críticas en el espesor dieléctrico. La evidencia es clara: los materiales no cumplen con las normas de seguridad para trabajos en tensión.
Capas finas, presupuestos más finos aún 💸
Resulta que para algunos fabricantes, la ecuación es simple: menos aramida, más margen. Total, el trabajador no va a notar la diferencia hasta que salte el arco eléctrico. Y para entonces, ya habrán ahorrado lo suficiente como para pagar el abogado. Eso sí, los chalecos ahora pesan menos. Lástima que sea porque les falta protección, no por innovación textil.