La falsificación de monedas de oro de inversión ha alcanzado un nuevo nivel de sofisticación. Los estafadores sustituyen el núcleo interno de la pieza por tungsteno, un metal con densidad casi idéntica al oro. Esta técnica engaña a balanzas y pruebas químicas superficiales, pero no resiste un análisis volumétrico con rayos X. Hoy analizamos cómo el escaneo 3D desenmascara este fraude.
Pipeline 3D: VGSTUDIO MAX y Geomagic Control X 🛠️
El proceso comienza con la adquisición de datos mediante tomografía computarizada industrial. VGSTUDIO MAX permite reconstruir el volumen interno de la moneda y detectar diferencias de densidad. La herramienta de porosidad y el análisis de materiales revelan la zona de tungsteno, que aparece como una anomalía homogénea en el centro. Luego, Geomagic Control X compara el modelo digital con el diseño original. La desviación geométrica suele ser mínima, pero el mapa de color muestra una clara discrepancia en el núcleo, confirmando la sustitución.
El tungsteno: el sustituto que pesa igual pero no brilla 🔍
Los timadores eligieron bien: el tungsteno tiene una densidad de 19.3 g/cm³, idéntica al oro. Pero se olvidaron de un detalle. Aunque pase la báscula, el tungsteno no suena igual al golpearlo: emite un tono sordo y apagado. Si a eso le sumas que un escáner 3D lo delata al instante, el negocio redondo se convierte en un pasaje directo a la cárcel. Al menos, el estafador puede consolarse sabiendo que su moneda falsa tiene un núcleo de alta calidad industrial.