Un catamarán hidroala de recreo sufrió un accidente crítico durante una maniobra a alta velocidad. El impacto hidrodinámico provocó la fractura de la lámina estabilizadora por delaminación. Este fallo estructural pone en evidencia los límites de los materiales compuestos frente a cargas dinámicas imprevistas. Analizamos el caso usando herramientas de ingeniería inversa y visualización 3D.
Pipeline 3D: de la nube de puntos al modelo de fallo 🛠️
El proceso comenzó escaneando los fragmentos de la lámina con fotogrametría. CloudCompare permitió alinear las nubes de puntos y medir las zonas de delaminación con precisión milimétrica. Los datos se exportaron a SolidWorks para reconstruir el modelo CAD original. Allí se simuló la carga hidrodinámica y se identificó la concentración de tensiones en el punto de fractura. El análisis reveló que el impacto generó ondas de presión que superaron la resistencia interlaminar del composite.
El hidroala que quiso ser submarino (y no le salió bien) 🤿
La lámina estabilizadora decidió que volar sobre el agua era aburrido y optó por una inmersión forzada. El composite, fiel a su estilo, se separó en capas como una cebolla mal cortada. El impacto hidrodinámico fue tan educado que hasta dejó marcas de delaminación perfectas para el escáner. Menos mal que CloudCompare y SolidWorks estaban ahí para echarle la bronca al diseño: la próxima vez, mejor usar un material que no se deslamine al ver una ola.