Una tuneladora hidráulica quedó inmovilizada bajo tierra tras el fallo catastrófico del rodamiento principal del cabezal de corte. Los elementos rodantes se fracturaron, dejando la máquina atrapada. Para determinar si la dureza del sustrato rocoso superó los parámetros geológicos del proyecto, se combinó fotogrametría macro de las superficies de desprendimiento con modelos numéricos discretos en 3D.
Fotogrametría macro y modelo discreto para el análisis forense 🛠️
El equipo forense capturó imágenes macro de las superficies de fractura mediante RealityCapture, generando una nube de puntos de alta densidad. Estos datos se integraron en PFC3D (Itasca) para simular el contacto discreto entre los rodamientos y la roca. Paralelamente, se modeló la tensión del conjunto en Abaqus, mientras Rhino 3D permitió reconstruir la geometría del cabezal. Los resultados indicaron que la roca presentaba inclusiones de cuarcita no documentadas, con una dureza un 40% superior a la estipulada en el estudio geotécnico.
La cuarcita sorpresa: cuando la roca juega a la defensiva ⛏️
Resulta que la roca tenía una sorpresa guardada bajo la manga geológica. Mientras los ingenieros esperaban un terreno dócil, se toparon con una veta de cuarcita que podría haber servido para afilar cuchillos de carnicero. La tuneladora, en lugar de morder el terreno, terminó masticando sus propios rodamientos. Ahora el equipo forense sabe que, antes de perforar, conviene preguntarle a la roca si tiene malas pulgas. O al menos, leer bien los informes geológicos.