Un implante maxilar de titanio falló en el cuello del tornillo dos meses tras su colocación. Para determinar la causa, se empleó micro-tomografía computarizada 3D para reconstruir la geometría exacta del implante. Con ese modelo se simularon las fuerzas oclusales mediante análisis de elementos finitos, buscando descartar defectos en la densidad del material sinterizado. Los programas usados fueron Materialise Mimics, Simpleware, ANSYS Mechanical y Rhino 3D.
Simulación por elementos finitos y modelado anatómico del caso 🔬
Con los datos de la micro-TC se generó un modelo 3D en Materialise Mimics. Luego, en Simpleware se refinó la malla para el análisis estructural. En ANSYS Mechanical se aplicaron cargas oclusales típicas y se evaluaron las tensiones en la zona del cuello. Los resultados mostraron que la geometría del implante y la distribución de fuerzas generaban concentraciones de estrés en esa región. No se hallaron porosidades ni anomalías en la densidad del titanio sinterizado que justificaran el fallo prematuro.
El implante se rompió, pero el titanio era inocente ⚙️
Dos meses duró la relación entre el paciente y su nuevo implante. La simulación numérica, tras horas de cálculo, dictaminó que el titanio estaba en perfecto estado. La culpa, como siempre, fue del diseño y las cargas. Menos mal que el software no tiene sentimientos, porque si no, el programa de elementos finitos se habría tomado a mal que le hicieran revisar una pieza que, al final, resultó ser víctima de la fatiga, no de la metalurgia.