La barra de torsión de un autobús urbano cedió al pasar un resalto, enviando el vehículo contra un poste. El fallo parecía claro, pero el taller necesitaba certezas: fatiga por un defecto de forja o sobrecarga acumulada. Se aplicó fotogrametría 3D de alta resolución sobre la superficie de fractura para obtener datos precisos y evitar suposiciones.
Modelado digital y simulación para diagnosticar la fractura 🔧
Con Agisoft Metashape se generó una nube de puntos de la zona rota, que se importó en GOM Inspect para comparar la geometría real contra el diseño CAD. Las estrías de propagación indicaban fatiga, pero la zona de inicio mostraba una inclusión. Con Creo Simulate se recrearon las cargas de servicio estándar y los picos por baches. El análisis confirmó que el defecto de forja inició la grieta, acelerada por impactos repetidos.
El bache que no perdona ni a los algoritmos 🕳️
El software dictaminó que el culpable era un defecto microscópico de forja, no el resalto asesino. Pero el conductor jura que ese bache sonaba a fin del mundo. La moraleja es simple: aunque tengas un modelo 3D que hable con exactitud, siempre habrá un agujero en el asfalto que se lleve todo el crédito del desastre. La física no tiene humor, pero nosotros sí.