Publicado el 18/06/2026 | Autor: 3dpoder

Flying Saucers Have Landed: el libro que abrió la puerta a los contactados

En 1953, Desmond Leslie y George Adamski publicaron un texto que marcaría un antes y un después en la ufología. Afirmaban encuentros directos con seres de Venus, Marte y otros planetas del sistema solar. La obra no solo describía naves, sino conversaciones y enseñanzas de visitantes extraterrestres. Este libro sentó las bases del fenómeno contactado, generando seguidores y críticas por igual.

retro sci-fi book illustration style, a silver flying saucer hovering above a rocky desert landscape at dusk, a human figure in 1950s clothing reaching toward a glowing Venusian being with elongated eyes, the being holding a crystalline tablet showing solar system diagrams, saucer hull with riveted metal panels and portholes emitting warm amber light, dust particles swirling around landing gear, technical cutaway on the right side revealing simple vacuum tube control panels and wireframe seating, cinematic golden-hour lighting, photorealistic vintage pulp magazine render, dramatic shadows, fine scratches on the metallic surface

La tecnología de los platillos volantes según Adamski 🛸

Adamski describía naves con sistemas de propulsión basados en campos magnéticos y energía libre, sin combustible fósil. Según sus relatos, los vehículos utilizaban un principio de anulación gravitatoria para desplazarse a velocidades superiores a la luz. También mencionaba materiales transparentes y resistentes al calor, así como sistemas de comunicación telepática. Aunque sin base científica comprobable, estas ideas influyeron en la cultura popular y en teorías posteriores sobre tecnología alienígena.

Contacto extraterrestre: cuando el vecino de Venus te invita a cenar 👽

Según Adamski, los venusianos eran seres rubios y pacíficos que venían a advertirnos sobre la guerra nuclear. Uno casi espera que, tras la charla, sacaran una tartera con comida de otro mundo. Lástima que nunca mostraran el carné de identidad galáctico ni una factura de la luz de su platillo. Al final, el contacto directo quedó en fotos borrosas y relatos que, cuanto menos, dieron mucho de qué hablar en las sobremesas.