La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha encendido las alarmas tras detectar filtraciones de metales desde la escombrera de la mina de Aznalcóllar hacia el contraembalse del Agrio. Las lluvias intensas de principios de año han reactivado un problema que parecía dormido, y el organismo exige a Minera Los Frailes medidas urgentes, con aviso a la Junta. El riesgo para el suministro y el entorno es real.
Tecnología de control: sensores y barreras contra la lixiviación 🔬
La solución técnica pasa por sistemas de monitoreo en tiempo real y barreras hidráulicas. Sensores de pH y conductividad en los puntos de descarga permitirían detectar picos de metales pesados como zinc o plomo. Sin embargo, la escombrera acumula décadas de material sin impermeabilizar. Instalar geomembranas y drenajes perimetrales es viable, pero requiere inversión y plazos que chocan con la urgencia del daño ya causado en el embalse.
La escombrera que no escarmienta ni con el diluvio 🌧️
Parece que la escombrera de Aznalcóllar tiene más memoria que los humanos: cada vez que llueve con ganas, recuerda que sigue ahí, soltando metales al agua como quien suelta prendas viejas. La Confederación pide medidas urgentes, pero el tiempo corre y el contraembalse ya debe estar haciendo el agosto con tanto mineral disuelto. Menos mal que el agua no tiene sindicato, porque ya habría presentado una queja formal.