El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió al paso de las críticas por los precios de las entradas para el Mundial 2026, que oscilan entre 140 y casi 33 mil dólares. En su defensa, comparó los costos con los de eventos deportivos en Estados Unidos, como la Super Bowl o las finales de la NBA. La justificación no ha calmado a los aficionados, que ven un abismo entre el fútbol popular y un negocio cada vez más exclusivo.
La tecnología de ticketing y la gestión de demanda en vivo 🎟️
Para gestionar la venta de estos boletos, la FIFA implementará un sistema de ticketing basado en blockchain y plataformas de asignación dinámica de precios. El algoritmo ajusta tarifas según la demanda en tiempo real y la fase del torneo. Además, se usará autenticación biométrica en los accesos para evitar reventa. Sin embargo, el costo de infraestructura tecnológica y servidores para soportar millones de solicitudes simultáneas podría disparar aún más los precios finales para el usuario común.
La excusa de la Super Bowl para vender un riñón 💸
Infantino dice que 33 mil dólares es comparable a una entrada de Super Bowl. Claro, si en la Super Bowl además te regalan un viaje a Marte y un abrazo de Taylor Swift. Por ese precio, uno esperaría que el asiento incluya masajista personal y que el balón venga firmado por Messi. Pero no, solo es un asiento de plástico duro y la posibilidad de ver a tu selección perder en penales. Eso sí, con la conciencia tranquila de haber pagado como en la NFL.