Un reciente estudio asegura que un sevillano necesita 105.000 euros anuales para ser feliz. La cifra, muy superior al salario medio local, genera frustración. Pero el estudio tiene un sesgo claro: fue encargado por una entidad financiera. No mide felicidad real, sino el umbral donde los ricos dejan de preocuparse por el dinero. La prensa lo publica para generar clics.
El algoritmo de la insatisfacción: cómo se fabrica tu necesidad 📊
Los datos se obtienen de muestras pequeñas y sesgadas de personas con alto poder adquisitivo. Al tener cubiertas sus necesidades básicas, reportan mayor satisfacción. El estudio ignora que países con rentas medias más bajas que España tienen índices de felicidad más altos. El ciudadano que gana 20.000€ al año lee la noticia y siente frustración. La cifra de 105.000€ es arbitraria y busca normalizar la idea de que la felicidad se compra, fomentando el endeudamiento y la aceptación de trabajos precarios bajo la promesa de un futuro feliz e inalcanzable.
Paga 105.000€ o serás infeliz (según el banco) 💸
Así que ya sabes: si ganas menos de 105.000€, tu felicidad es un error estadístico. No importa que tengas salud, amigos o una buena paella los domingos. El estudio dice que eres pobre emocionalmente. Pero tranquilo, que el banco te ofrece un crédito para que financies la felicidad a 30 años. Total, la hipoteca de la alegría nunca falla. O sí.