El accidente en la atracción fluvial de rápidos artificiales ocurrió por la rotura del eje del rodillo impulsor, debido a fatiga torsional en condiciones de humedad. Este fallo mecánico, detectado tras una revisión rutinaria, detuvo la operación del sistema. El análisis posterior reveló que el agua y las cargas cíclicas combinadas generaron microfisuras que progresaron hasta la fractura completa del componente.
Pipeline 3D: de Cyclone a Simpack para el análisis forense 🛠️
El equipo de ingeniería empleó Leica Cyclone para el escaneo láser 3D de la zona del fallo, capturando la geometría exacta del eje y los rodillos adyacentes. Los datos se importaron a Simpack, software de simulación multicuerpo, para recrear las condiciones de carga torsional y el contacto con el agua. Las simulaciones identificaron un pico de tensión en el entalle del eje, coincidiendo con la zona de fractura observada. Este flujo de trabajo permitió validar la hipótesis de fatiga sin desmontar toda la estructura.
El eje que dijo basta: crónica de una rotura anunciada 💥
Al parecer, el eje decidió tomarse unas vacaciones permanentes justo cuando la atracción estaba más llena. Los ingenieros descubrieron que el agua, además de mojar a los visitantes, también se colaba en las grietas del metal, acelerando el proceso de fatiga. Como en toda buena historia de parques temáticos, el culpable no fue el operario ni el diseño, sino una combinación de humedad, giros y mala suerte. Eso sí, ahora el rodillo impulsor tiene un nuevo eje, con baño seco incluido.