El implante de válvula aórtica transcatéter revolucionó el tratamiento de la estenosis, pero un problema silencioso emerge en la práctica: la fatiga prematura de los velos biológicos. Investigaciones recientes apuntan a la asimetría en la expansión del stent como causa principal. Este fenómeno, detectado mediante simulaciones avanzadas, altera la mecánica de apertura y cierre, acelerando el deterioro del tejido y limitando la durabilidad del dispositivo. Un desafío que obliga a repensar los diseños actuales. 🩺
Pipeline 3D: De Mimics a Ansys para predecir fallos 🔬
El flujo de trabajo comienza en Materialise Mimics, donde se segmentan tomografías de pacientes para reconstruir la anatomía aórtica y la geometría del stent expandido. El modelo se exporta a Ansys para análisis por elementos finitos. Allí, se simulan cargas cíclicas equivalentes a años de latidos. Los resultados muestran que una expansión asimétrica del stent, incluso de 2 grados, genera concentraciones de tensión en los velos. Estas zonas críticas coinciden con las áreas de fatiga prematura reportadas en explantes. La simulación permite identificar umbrales de tolerancia y guiar el diseño de stents más robustos.
Cuando el stent se expande como una patata frita 😅
A veces, el stent decide que la simetría es un concepto aburrido y se expande como una patata frita rizada. Los velos, que esperaban un baile coordinado, terminan haciendo acrobacias forzadas. El resultado: fatiga prematura y un paciente que vuelve al quirófano antes de lo previsto. Al menos los ingenieros se divierten viendo en Ansys cómo el tejido se arruga como una chaqueta mal planchada. La moraleja: si el stent no se expande derecho, los velos se toman vacaciones no pagadas.