El mercado de antigüedades orientales enfrenta un nuevo desafío técnico: la falsificación de armaduras japonesas mediante serrados y alteración del patrón de envejecimiento del acero. Los falsificadores aplican tratamiento de plasma frío superficial para simular décadas de oxidación natural, engañando a coleccionistas y casas de subastas con piezas que parecen auténticas del periodo Edo.
Pipeline 3D para detectar alteraciones superficiales 🛡️
Para identificar estas falsificaciones, se emplea un flujo de trabajo con VGSTUDIO MAX y MeshLab. Primero, se escanea la armadura con tomografía computarizada para obtener una nube de puntos. VGSTUDIO MAX analiza la densidad del metal y detecta anomalías en el patrón de corrosión. Luego, MeshLab procesa la malla para comparar la rugosidad superficial con muestras auténticas. El plasma frío deja marcas uniformes que no coinciden con la oxidación natural, revelando la manipulación.
El plasma frío no engaña a un mesh bien caliente 🔥
Los falsificadores pensaron que el plasma frío era su as bajo la manga, pero olvidaron que el acero viejo no se oxida con la perfección de un laboratorio. Sus armaduras parecen recién salidas de una película de samuráis con Photoshop. Ahora, con MeshLab y VGSTUDIO, hasta un becario de posgrado puede pillarles el truco. La tecnología no perdona, ni siquiera a los ninjas del fraude.