El 28 de mayo de 2026, el cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba, dañando severamente su plataforma de lanzamiento. El incidente supone un duro golpe para la compañía de Jeff Bezos, no solo por el costo del vehículo perdido y las reparaciones, sino porque retrasa su entrada en el mercado comercial justo cuando más se necesita competencia frente a SpaceX.
Un accidente que frena la competencia y encarece el espacio 🚀
Este accidente ralentiza el desarrollo tecnológico espacial y reduce las opciones para misiones científicas y de telecomunicaciones. Sin un segundo operador fiable, los precios de los lanzamientos pueden subir. Además, la dispersión de restos y combustibles genera riesgos ambientales. Blue Origin ya arrastraba un ritmo lento, y este percance refuerza la percepción de menor fiabilidad, lo que puede alejar a clientes potenciales.
Bezos prende la mecha, pero el cohete se apaga solo 💥
Jeff Bezos lleva años prometiendo que New Glenn revolucionaría el espacio. El cohete, eso sí, revolucionó algo: la plataforma de lanzamiento, que ahora necesita una reforma integral. Mientras tanto, SpaceX sigue lanzando como si no hubiera un mañana. Al menos Blue Origin demostró que sus tanques de combustible son inflamables, algo que ya sabíamos pero que ahora tenemos por escrito en forma de cráter.