ExOne y Voxeljet, dos gigantes de la impresión 3D industrial, anuncian su fusión para crear un nuevo monopolio en fabricación aditiva de arena y polímeros. Lejos de ser una señal de crecimiento, la operación es un movimiento defensivo tras años de pérdidas, incapaces de competir con la impresión 3D de metal china, más barata y rápida. La unión busca tapar agujeros, no innovar.
Detalles técnicos de la fusión: menos competencia, más costes 💸
La fusión concentrará el mercado de impresión de moldes de arena y piezas de polímero en una sola entidad. Esto permitirá a la nueva empresa subir precios a sus clientes industriales, desde fabricantes de automóviles hasta maquinaria pesada. El sobrecoste se trasladará directamente al consumidor final en forma de coches y equipos más caros. Mientras tanto, se prevé el despido de al menos 300 empleados en plantas de Alemania y Estados Unidos, una reestructuración que pagarán los trabajadores.
Directivos felices, trabajadores a la calle 😡
Lo más divertido de esta fusión es ver a los directivos de ExOne y Voxeljet celebrar con bonificaciones millonarias por la operación, mientras 300 empleados preparan sus currículos. La nueva empresa promete revolucionar la fabricación, pero lo que revolucionará será la cuenta de resultados de unos pocos. Las acciones subirán unos meses, justo el tiempo necesario para que los ejecutivos cobren y salten del barco antes de que se hunda por falta de innovación real. Humo financiero para inversores, no para la ciudadanía.