La rápida actuación de un agente salvó una vida, pero el aplauso fácil oculta una verdad incómoda. Celebramos el milagro de tener un reanimador cerca mientras reducimos camas de UCI y seguimos sin exigir desfibriladores obligatorios en cada centro público, polideportivo o vehículo oficial. La suerte no es un plan de emergencias.
Desfibrilación masiva: la tecnología que no llega donde debe 🚑
Los desfibriladores externos automatizados (DEA) son dispositivos fiables, de bajo coste y manejo sencillo tras una formación básica. Su instalación en espacios de alta concurrencia y en flotas de vehículos oficiales reduciría la mortalidad por parada cardíaca extrahospitalaria. Sin embargo, su implantación sigue siendo testimonial. La tecnología existe, el problema es la voluntad política y la inversión en equipamiento y formación ciudadana en reanimación cardiopulmonar (RCP).
Qué bonito es aplaudir al héroe, lástima que no tengamos desfibrilador 😤
Claro, siempre es más barato felicitar al agente de turno que poner un desfibrilador en cada esquina. Total, si el siguiente infartado cae a 500 metros del siguiente policía, ya veremos cómo se lo monta. Mientras tanto, seguimos confiando en la lotería de tener un héroe cerca. Eso sí, no olviden aplaudir fuerte, que el ruido tapa la falta de medios.