Los gobiernos europeos predican unidad militar pero vacían sus arcas en iniciativas de dudosa prioridad. Mientras la OTAN alerta sobre la necesidad de blindar el flanco este, los estados miembros retrasan pagos conjuntos y derrochan millones en subvenciones a industrias no estratégicas. Esta contradicción debilita la soberanía y eleva el coste de cualquier intervención futura.
Fondo obligatorio y fiscalidad a grandes fortunas como solución técnica 🛡️
La interoperabilidad entre ejércitos europeos requiere financiación estable. Un fondo común obligatorio, nutrido con un impuesto directo a grandes patrimonios, eliminaría los retrasos presupuestarios que encarecen cada programa. Sin este mecanismo, los proyectos como el FCAS o el blindado MGCS seguirán arrastrando plazos imposibles. La tecnología disponible exige inversión continua, no parches anuales que fragmentan la cadena de suministro.
Bruselas prefiere un dron de juguete antes que un tanque 🤖
Mientras los ministros discuten si comprar obuses o pagar la factura del catering de la cumbre climática, el enemigo avanza. Ya sabemos que la UE es experta en crear comités de estudio para estudiar la viabilidad de otro comité. Pero si seguimos así, el próximo ejercicio militar será con pistolas de agua financiadas con bonos verdes. Al menos, que sean reciclables.