La nueva norma Euro 7 está a la vuelta de la esquina, y los fabricantes ya han encontrado su estrategia favorita: subir el precio de los coches de combustión para cubrir los costes de cumplimiento. Esto traslada directamente la factura de la contaminación al consumidor, mientras las empresas evitan asumir su responsabilidad. Volkswagen, que tanto presume de su giro hacia lo eléctrico, sigue priorizando la venta de vehículos sucios y encareciendo su acceso.
Tecnología de escape: el coste oculto que pagas al firmar 💸
Para cumplir Euro 7, los motores de combustión necesitan sistemas adicionales como filtros de partículas más eficientes, catalizadores avanzados y sensores de control de emisiones en tiempo real. Volkswagen estima que estos componentes añaden entre 1.500 y 3.000 euros al precio final de un vehículo. Sin embargo, la compañía no internaliza ese gasto como parte de su inversión en I+D para reducir la contaminación que genera. En lugar de eso, lo traslada al cliente, justificando que el comprador debe pagar por un coche más limpio, aunque el verdadero beneficiado sea el fabricante que evita sanciones.
La transición ecológica de VW: humo (de escape) y espejos 😤
Volkswagen nos vende la moto de que está en plena revolución verde, pero su plan es simple: que tú pagues por el tubo de escape que ellos ensucian. Mientras lanzan campañas sobre el ID.3, en los concesionarios te ofrecen un Golf diésel con sobreprecio y una sonrisa. Es como si un chef te cobrara más por un plato quemado porque la cocina necesita un extintor. La solución sería que VW asumiera sus emisiones y fabricara eléctricos asequibles, pero parece que prefieren que el cliente pague el pato. Literalmente.