Mientras los gobiernos invierten millones en perseguir a usuarios que comparten series o películas, las redes de estafas digitales operan casi sin obstáculos. Plataformas como Meta o Google permiten anuncios de criptomonedas falsas y apuestas sin verificar al anunciante. La hipocresía es evidente: se castiga al pequeño infractor mientras se protege el gran negocio de la publicidad fraudulenta. Es hora de cambiar el foco y exigir responsabilidades reales a las tecnológicas.
Cómo obligar a las plataformas a identificar a sus anunciantes 🛡️
La solución técnica pasa por implementar sistemas obligatorios de verificación de identidad para cualquier anunciante, similares a los KYC (Know Your Customer) del sector financiero. Cada anuncio debería vincularse a una entidad legal o persona física verificada, con sanciones automáticas para la plataforma si se demuestra fraude. Además, sería viable crear un fondo europeo de compensación para víctimas, financiado mediante un impuesto a las transacciones digitales. Así, las tecnológicas asumirían parte del coste social que generan.
La solución mágica que nadie quiere aplicar 🤷
Parece que la tecnología para identificar anunciantes existe desde hace años, pero claro, si la aplicamos, los ingresos publicitarios bajarían. Es más fácil perseguir al vecino que descargó una película de los 80 que enfrentarse a los que venden cursos milagrosos de trading. Al final, el sistema prefiere un estafador feliz que un usuario compartiendo contenido. Eso sí, si te estafan, no olvides rellenar el formulario de reclamación en tres copias y esperar 18 meses.