Un informe revela que las compañías de Londres señalan la falta de habilidades en IA entre sus trabajadores, pese a que la mayoría ya usa estas herramientas y planea reducir plantilla por automatización. La paradoja es evidente: externalizan la responsabilidad de capacitar al empleado mientras preparan recortes que aumentarán el desempleo y la desigualdad en la transición digital.
La trampa de delegar la formación en el trabajador individual 🎭
En lugar de asumir el costo del reciclaje profesional, estas empresas exigen que el empleado se forme por su cuenta en tecnologías como machine learning o procesamiento de lenguaje natural. Sin programas internos ni apoyo estatal, la brecha de habilidades se profundiza. Mientras tanto, la automatización avanza en tareas administrativas, atención al cliente y análisis de datos, dejando a quienes no pueden costearse cursos avanzados fuera del mercado laboral.
La solución mágica: que el empleado se pague el curso con el finiquito 💼
Porque sí, la estrategia parece ser: despido a la plantilla por falta de habilidades IA, y luego la invito a que use el finiquito para pagarse un bootcamp de tres meses. Si aprenden rápido, tal vez puedan optar al puesto de supervisor de la máquina que los reemplazó. Un plan de negocio redondo, sobre todo si olvidamos mencionar que la empresa no pondrá un euro en formación.