La NASA ha logrado que su prototipo X-59 vuele a Mach 1,4 a 16.800 metros de altura, pero lo relevante no es la velocidad, sino el ruido. Su diseño aerodinámico transforma el clásico estruendo sónico en algo parecido al portazo de un coche. Esto abre la puerta a vuelos comerciales supersónicos que no molesten a quienes están en tierra.
Cómo el X-59 convierte un trueno en un suspiro ✈️
La clave está en su morro alargado y su fuselaje afilado, que redistribuyen las ondas de choque generadas al superar la velocidad del sonido. En lugar de que estas ondas se fusionen en un doble estallido violento, el X-59 las mantiene separadas y debilitadas. La NASA planea sobrevolar ciudades estadounidenses para que los vecinos evalúen el sonido real. Si los datos confirman la teoría, la aviación comercial podría adoptar un estándar silencioso para vuelos rápidos.
Adiós al boom, hola al portazo de vecino 🚗
La NASA ha conseguido que romper la barrera del sonido suene a domingo por la mañana cuando el vecino cierra el coche. Ahora solo falta que las aerolíneas no se olviden de poner un cartel de Cuidado con el portazo en los futuros billetes. Mientras tanto, los que vivimos cerca de aeropuertos ya estamos practicando nuestra cara de no me molesta para cuando sobrevuelen nuestras casas.