El galeón Nuestra Señora de Atocha descansa en el lecho marino desde 1622. Aunque se han recuperado lingotes y monedas de plata, el castillo de popa, donde viajaban las joyas de la aristocracia y altos cargos, permanece intacto bajo la arena. Este sector del barco es el objetivo de los buscadores modernos.
Sonar de barrido lateral y magnetómetros para localizar el castillo 🗺️
Los equipos actuales emplean sonares de barrido lateral para generar imágenes del fondo marino y magnetómetros de protones para detectar masas metálicas bajo la capa de sedimento. La dificultad radica en que el castillo de popa, al ser de madera recubierta, no emite una señal magnética clara. Se necesita combinar datos de anomalías con perforaciones controladas para no dañar la estructura.
La joyería de lujo que los peces no han reclamado 🦀
Mientras tanto, langostas y meros llevan 400 años usando el castillo de popa como apartamento vacacional sin pagar alquiler. Los buscadores, en cambio, sueñan con esmeraldas y cadenas de oro que harían palidecer a cualquier colección de banco suizo. Si al final encuentran las joyas, esperemos que los cangrejos no exijan comisión por custodia.