En octubre de 1216, el rey Juan de Inglaterra viajaba con su carruaje cargado de joyas de la corona y lingotes de oro. Al cruzar la peligrosa región de The Wash, las mareas sorprendieron al convoy. El carruaje y su valioso contenido fueron engullidos por las aguas, convirtiéndose en uno de los tesoros perdidos más buscados de la historia.
Tecnología moderna para la búsqueda del tesoro 🧭
Los equipos de arqueología subacuática emplean magnetómetros y sonares de barrido lateral para rastrear el fondo fangoso de The Wash. El desafío es la geología cambiante de la zona, con sedimentos que se mueven constantemente. Se han usado modelos de mareas históricas para calcular la ruta exacta del rey. Hasta ahora, ningún hallazgo ha confirmado la ubicación del tesoro, pero el análisis de datos sigue activo.
El rey que perdió más que la corona 👑
Juan sin Tierra ya tenía fama de ser un monarca desafortunado. Perder el tesoro real en un estuario fue la guinda a un reinado lleno de conflictos con sus barones. Al menos, si alguien encuentra los lingotes hoy, podrá decir que el rey Juan hizo una contribución: crear el primer fondo de inversión enterrado en el barro británico.