William Kidd, corsario y luego pirata ejecutado en 1701, dejó tras de sí una leyenda de tesoros enterrados que aún hoy alimenta expediciones. Su botín, supuestamente escondido en islas del Caribe y el Índico, nunca se ha encontrado. Este mito ha generado cazatesoros, mapas falsos y una industria de ficción que perdura siglos después de su muerte.
Cartografía digital y sonar de barrido lateral: la caza moderna 🗺️
Las expediciones actuales ya no usan mapas de pergamino con calaveras. Emplean sonares de barrido lateral, LIDAR y drones submarinos para rastrear fondos marinos y zonas costeras de Madagascar, la costa este de EE.UU. y las Antillas. Equipos como el del arqueólogo Barry Clifford han usado magnetómetros para detectar metales enterrados, pero hasta ahora solo han localizado restos de naufragios menores sin vínculo probado con Kidd.
El tesoro que todos buscan y nadie encuentra (excepto en videojuegos) 🎮
Lo curioso es que el tesoro del Capitán Kidd se encuentra con más facilidad en Assassin’s Creed o Sea of Thieves que en la vida real. Mientras tanto, los buscadores gastan fortunas en barcos y detectores para desenterrar monedas falsas del siglo XVIII o, con suerte, un cañón oxidado. Quizás el verdadero tesoro sea la excusa para irse de vacaciones al Caribe con presupuesto de expedición.