Las aseguradoras han convertido el retraso en su táctica favorita: saben que deben pagar, pero dilatan el proceso para que los perjudicados, sin recursos para largos pleitos, acepten sumas menores. Una reciente sentencia del Supremo confirma que actúan de mala fe, quebrantando la confianza social. La solución pasa por intereses punitivos desde el primer día de retraso, no tras años de litigio.
Cómo la tecnología podría detectar retrasos sistemáticos en siniestros 🤖
Un sistema de IA entrenado con datos de siniestros podría identificar patrones de dilación: plazos medios de pago, reclamaciones recurrentes y desvíos en tiempos de respuesta. Algoritmos de machine learning analizarían el historial de cada aseguradora, alertando a los reguladores cuando un retraso supere umbrales estadísticos. Esto automatizaría la prueba de mala fe sin depender de informes manuales, facilitando que los juzgados apliquen intereses punitivos desde el primer día.
El seguro que paga cuando le sale de los… plazos legales 😤
Las aseguradoras tienen un nuevo deporte olímpico: el retraso sistemático. Ya no basta con pagar tarde; ahora exigen que el perjudicado demuestre que respira para abonarle el siniestro. Mientras, ellos invierten el dinero en su propio fondo de rescate. El Supremo les ha recordado que la mala fe no es un extra opcional en la póliza. Pero tranquilos, seguro que apelarán con el argumento de que el correo se lo comió el perro.