Una tela antigua, manchada de sangre y conservada en Oviedo, guarda un vínculo directo con la Pasión. Según la tradición, este paño cubrió el rostro de Jesús tras su muerte, y sus patrones hemáticos presentan coincidencias anatómicas con el Sudario de Turín, sugiriendo que ambos envolvieron el mismo cuerpo.
Análisis forense y patrones de coagulación 🩸
Los estudios científicos han comparado las marcas de sangre del Sudario de Oviedo con las de Turín. Ambos muestran rastros de sangre tipo AB y posiciones de heridas que encajan con la crucifixión. La tela de lino presenta manchas de fluido pleural y sangre arterial, indicando que el cuerpo estuvo erguido y luego horizontal. La datación por carbono 14 sitúa el paño en el siglo VII, aunque los defensores señalan contaminaciones por incendios y manipulación histórica.
El paño que no pudo ir a la lavandería 🧺
Mientras el Sudario de Turín es la estrella mediática, el de Oviedo parece el pariente pobre que nadie invita a la cena de Navidad. Vamos, que si la Sábana Santa es el Ferrari de las reliquias, el Sudario de Oviedo es el utilitario con 300.000 kilómetros. Pero ojo: los patrones de sangre coinciden tanto que, si no es el mismo muerto, al menos debió ser un familiar muy cercano. Que alguien llame a CSI: Galilea.