La superficie cultivable del marjal norte de Sagunt, Benavites y Quartell ha caído a mínimos históricos. En apenas unos años, se ha pasado de 4.000 hanegadas en producción a solo 700. Los costes disparados, los bajos precios de la fruta y la falta de relevo generacional han convertido la zona en un paisaje de campos abandonados.
Tecnología y riego: soluciones que nadie aplica a tiempo 🌱
La modernización del regadío y la implantación de sistemas de monitorización de cultivos podrían reducir costes un 30% en estas explotaciones. Sensores de humedad, riego por goteo automatizado y drones para detectar plagas son herramientas disponibles, pero su coste inicial supera los 10.000 euros por hectárea. Sin ayudas directas ni cooperativas que compartan la inversión, los agricultores optan por no plantar. La tecnología no falta; falta quien pueda pagarla.
El campo llora y el supermercado cobra la naranja a precio de oro 🍊
Mientras el agricultor vende la naranja a 15 céntimos el kilo, en la gran ciudad la misma pieza se paga a 2 euros. Algo no cuadra, salvo que el transporte, el plástico y el logo del supermercado valgan más que el sudor del payés. La solución mágica de los políticos: plantar más plástico invernadero o pedir que los jóvenes vuelvan al campo. Ya, y de paso que paguen la luz con mandarinas.