En 1402, mientras Europa debatía si el mundo era plano, un mapa creado en Corea ya mostraba la silueta de África y Europa con un nivel de detalle que descoloca a los historiadores. El Kangnido, nombre que recibe este documento, no solo representa el Viejo Continente, sino que lo hace con una precisión que no se volvería a ver en Occidente hasta décadas después. ¿Cómo lo lograron sin haber navegado allí?
Datos de rutas marítimas y tecnología cartográfica del siglo XV 🗺️
El Kangnido combinaba información de mapas chinos anteriores, rutas comerciales islámicas y conocimientos de navegación mongoles. Su elaboración requirió compilar datos de distancias, costas y accidentes geográficos a partir de relatos de viajeros. Aunque no usaban coordenadas modernas, los cartógrafos coreanos aplicaban proyecciones que aproximaban formas continentales. El resultado: un mapa de 1.5 metros de alto que incluía desde el cabo de Buena Esperanza hasta el mar Báltico, todo antes de que los portugueses rodearan África.
Cuando Google Maps lo hacían monjes con pincel 🖌️
Mientras los cartógrafos europeos dibujaban monstruos marinos en los bordes del mapa, los coreanos ya tenían a África perfectamente perfilada. El Kangnido es la prueba de que, a veces, el que llega último ni siquiera sabe que hay carrera. Eso sí, si alguien en Seúl pidió direcciones para llegar a Lisboa, probablemente recibió un silencio incómodo y un consejo para comprar un caballo.